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Educación cívica

La situación, Mx

La gente en este país, en general y en mi pobre y restringida experiencia, no prestamos atención ni seguimos las normas fundamentales de una supuesta sociedad civilizada, en el futurista año 2015:

  • tiramos basura en la calle
  • desperdiciamos el agua
  • no separamos la basura
  • descargamos piratería
  • no respetamos a peatones ni ciclistas
  • circulamos en sentido contrario
  • circulamos en motocicleta sin casco
  • circulamos en motocicleta entre carriles
  • circulamos en carro sin cinturón de seguridad
  • nos estacionamos abarcando más de un lugar
  • nos pasamos los altos
  • damos “mordida” al agente de vialidad
  • nos burlamos primero ante la adversidad de los terceros, antes que ayudarlos (como de alguien que se cae)
  • en un cruce, en el que el semáforo marca verde, pero hay congestión, nos encimamos en el siguiente carro (efectivamente obstruyendo el paso no sólo a nuestro propio carril, que no puede avanzar, sino a los demás conductores que, habiendo cambiado la luz, avanzan en el cruce en sentido perpendicular)
  • consumimos alcohol en lugares prohibidos
  • fumamos en lugares prohibidos
  • nos robamos el cable y/o internet del vecino

Etcétera, ejemplos sobran. La pregunta es: ¿por qué nos vale madre todo?

Extranjia

En mi experiencia personal (lo que me ha tocado vivir, conocer), creo que en otros países, supuestamente más desarrollados, es similar. A la gente, hasta cierto punto, le sigue valiendo madre. Al menos, en apariencia, o en cuanto a “valores” o ética.

Menciono esto por comentarios específicos que he escuchado de gente, que amarra una bolsa a la correa del perro al sacarlo a pasear, no para limpiar las heces que haga su mascota en el paseo, que a la mejor sí lo hacen, pero no por civismo, sino para evitar una multa.

O a otra persona decir que tiene un carro híbrido, no porque le preocupe la contaminación que emite su vehículo, sino porque ahorra gasolina. El ambiente parece ser una consecuencia buena, pero no su razón principal.

También podemos notarlo en cómo cuando vienen turistas a Mx de “primer mundo”, su comportamiento es, a veces, distinto y más permisivo que en su tierra natal (me viene a la mente los spring breakers en Puerto Vallarta, pisteando en la calle, haciendo exhibicionismo, echando desmadre en general, o rompiendo leyes tan graves como la relacionada con age of consent, etc.).

Entonces ¿por qué sí hacen caso de estas normas en sus homelands? En mi muy limitada opinión y experiencia, creo que la gente actúa gracias a Skinner.

Skinner nos impulsa. No, ¡nos obliga!

Mentira, no es Skinner, él sólo estudió el fenómeno.

De lo que hablo es: actuamos por reflejo, como consecuencia a estímulos. Dejando de divagar: en extranjia (el extranjero), la gente no tira basura en la calle porque los castigan. Las leyes, si en general no son más estrictas (que puede o no ser), se aplican más que en México.

La gente cumple por miedo a una penalización; porque estos castigos son más reales.

Insisto, una vez más: estoy pensando en términos generales, hay gente que sí cumple sus obligaciones cívicas, en México y en otros países, pero es el panorama que percibo y entiendo desde lejos, en mi muy limitada, ignorante y personal opinión.

La teoría de las ventanas rotas

Aún más, recordemos la teoría de las ventanas rotas, que a grandes rasgos dice algo así como, el mitigar las razones por las que un vecindario se “ve mal” (ventanas rotas, graffitti, basura), hará que el índice de criminalidad baje.

Un estudio particular consistía en abandonar un automóvil en dos zonas diferentes: una fresa/nice (Palo Alto, California) y otra zona más peligrosa/chola (The Bronx, New York).

Los resultados fueron obvios: en The Bronx, el carro fué vandalizado inmediatamente, y en Palo Alto perduró varios días. Hasta que, Philip Zimbardo (el psicólogo que conducía el experimento), rompió una ventana del auto de Palo Alto. Entonces el vandalismo comenzó también.

Aquí un extracto del mismo artículo que ligué anteriormente:

Zimbardo arranged for an automobile with no license plates and the hood up to be parked idle in a Bronx neighbourhood and a second automobile in the same condition to be set up in Palo Alto, California. The car in the Bronx was attacked within minutes of its abandonment. Zimbardo noted that the first “vandals” to arrive were a family – a father, mother and a young son – who removed the radiator and battery. Within twenty four hours of its abandonment, everything of value had been stripped from the vehicle. After that, the car’s windows were smashed in, parts torn, upholstery ripped, and children were using the car as a playground. At the same time, the vehicle sitting idle in Palo Alto, California sat untouched for more than a week. Then Zimbardo himself went up to the vehicle and deliberately smashed it with a sledgehammer. Soon after, people joined in for the destruction. Zimbardo observed that majority of the adult “vandals” in both cases were primarily well dressed, clean-cut and respectable whites.

¿Qué quiere decir todo esto?

La oportunidad

No hay oportunidad.

Bueno sí, pero creo que tomará mucho tiempo. Nos faltan décadas de educación.

O castigos. O ambos.

Creo que, sin entrar tampoco en el debate de que “el fin justifica los medios”; ya sea moda hipster, dolor de codo de dar mordida, o simple miedo a un regaño, la gente debemos encontrar la manera de convivir de una manera más ecológica, cívica y armónica.

¿Debemos despedazarnos los unos a los otros para sobrevivir? No sé, ¿es nuestro instinto? ¿el fuerte se come al débil? Todavía a veces, me da por querer creer, desear, un “mejor” futuro para la raza humana.

Y en mi opinión, la educación es la clave para acabar con todos los males.

Al menos, el inicio.

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